miércoles, 12 de junio de 2013

Antes y después

Siguiendo por la calle Mayor  por su lado izquierdo y pasada la Cava da San Miguel, llegaremos a una amplia, irregular y cuidada plaza, donde se asienta el Ayuntamiento de la ciudad. Bienvenidos a la plaza de la Villa.



Conocida antiguamente como plaza de San Salvador, fue el centro principal del Madrid cristiano. Su urbanización primera data de Enrique IV, y era el punto de encuentro entre las dos puertas, la de Guadalajara, en la calle Mayor a la altura de la hoy Cava de San Miguel, y la puerta de la Vega. En esta plaza se encuentra la Casa de la Villa, casa consistorial desde 1619 y hoy sede del Ayuntamiento. Enclavada en un antiguo edificio de Juan de Acuña, su restauración comienza en 1645, según planos del arquitecto Juan Gómez de Mora. La obra, que duró 48 años, sufrió las consecuentes variaciones de los tres maestros que en ella intervinieron. Del primitivo estilo clásico impuesto por Gómez de Mora, más palpable en el primer piso del edificio, a la transformación barroca del resto del conjunto. Con dos alturas y torres en sus cuatro ángulos, el edificio apenas ha sufrido modificaciones, exceptuando el balcón anexado en la fachada de la calle Mayor, construido por Juan de Villanueva para que la reina pudiera presenciar la procesión del Corpus. En el centro de la plaza de la Villa se encuentra la estatua del capitán general de la Armada imperial española, Álvaro de Bazán.

miércoles, 5 de junio de 2013

Antes y después

Situado en la plaza de Isabel II, más conocida como la plaza de Ópera, el Teatro Real ocupa el solar de la antigua plaza de los Caños del Peral. Aquí encontráis las fotos de cómo era y de como es hoy.



En 1703 una compañía italiana levantó un teatro con tablones y toldos. Cuatro años más tarde se alza otro, que duraría hasta 1737, cuando se derriba para construir el Gran Teatro. Éste continuaría con representaciones hasta 1806 y doce años después se demolería por ruinoso. Llegó incluso a acoger una reunión de las Cortes, en 1814. En 1818, y a instancias de Fernando VII, se inician las obras del futuro Teatro Real, con proyecto de estilo neoclásico de Fernando López Aguado, que sólo prosperaron en la parte del edificio que asoma a la plaza de Isabel II. Los acontecimientos políticos y la falta de presupuestos dilataron en el tiempo el destino de lo ya construido, salón de baile, cuartel de la guarda civil o almacén de pólvora, entre otras funciones, hasta su remate definitivo durante el reinadode Isabel II. Se propuso construir otro nuevo y, aunque las obras comenzaron pronto, se interrumpieron en multitud de ocasiones. Finalmente, el 19 de noviembre de 1850 se inauguró con la ópera La Favorita. Después de una larga y costosa reforma fue de nuevo inaugurado el 11 de octubre de 1997.